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Miomatosis uterina ENARM: diagnóstico, FIGO y tratamiento

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Dr. Martin Arroyo - Patólogo

Autor

21 de octubre de 2026
8 min de lectura
Miomatosis uterina ENARM: diagnóstico, FIGO y tratamiento

La miomatosis uterina es la presencia de leiomiomas (miomas o fibromas): tumores benignos del músculo liso del útero, los más frecuentes del aparato genital femenino. Muchos no producen síntomas; cuando los hay, predominan el sangrado menstrual abundante, el dolor y la compresión pélvica. El estudio inicial es el ultrasonido pélvico, se clasifican con el sistema FIGO y el tratamiento depende de los síntomas, la localización, la edad y el deseo de embarazo.

¿Qué es la miomatosis uterina?

Los leiomiomas son neoplasias benignas, habitualmente bien delimitadas, originadas en las células de músculo liso del miometrio y acompañadas de abundante matriz extracelular. Pueden ser únicos o múltiples y variar desde lesiones milimétricas hasta masas que deforman considerablemente el útero.

También se denominan miomas, fibromas o fibroleiomiomas. Son sensibles a los esteroides ováricos, por lo que predominan durante la vida reproductiva. [1]

¿Qué tan frecuente es la miomatosis uterina?

  • Son los tumores benignos más frecuentes del aparato genital femenino.
  • La GPC menciona una frecuencia de 20-30%, con mayor presentación clínica entre los 35 y 54 años.
  • Las estimaciones mediante búsqueda sistemática por ultrasonido son superiores: la frecuencia acumulada puede alcanzar aproximadamente 70-80% hacia los 50 años, según la población estudiada. Esto incluye numerosos miomas asintomáticos y no representa una estimación específica para México.
  • Las mujeres de ascendencia africana presentan mayor frecuencia, aparición más temprana y, en promedio, enfermedad más importante.
  • La GPC identifica como factores asociados la nuliparidad, la obesidad y la exposición hormonal prolongada; los antecedentes familiares también son relevantes. [1,2]

¿Qué causa los miomas? Etiología

La etiología es multifactorial, con participación de predisposición genética, alteraciones somáticas, hormonas y factores del microambiente uterino.

Entre las alteraciones moleculares destacan las mutaciones de MED12 y los cambios relacionados con HMGA2; algunos casos se asocian con alteraciones de FH. Los estrógenos y, especialmente, la progesterona favorecen el mantenimiento y crecimiento tumoral. Estos hallazgos explican mejor la enfermedad que considerarla únicamente un trastorno por exceso de estrógenos. [3]

¿Cómo se forma y crece un mioma? Patogenia

  1. Una célula del miometrio adquiere una alteración genética que inicia una población tumoral.
  2. La señalización hormonal y los factores de crecimiento favorecen su proliferación.
  3. Las células tumorales y los fibroblastos producen colágeno y otros componentes de matriz extracelular, que contribuyen al volumen y la rigidez del mioma.
  4. La distorsión de la cavidad, las alteraciones vasculares y los cambios en la función endometrial y contráctil favorecen el sangrado; el volumen tumoral produce compresión.

El crecimiento es variable. Cuando el aporte sanguíneo resulta insuficiente pueden aparecer cambios degenerativos, como degeneración hialina, quística o roja; esta última se relaciona con dolor agudo y se describe especialmente durante el embarazo. [3]

¿Qué síntomas producen los miomas?

Muchas pacientes permanecen asintomáticas. Cuando hay síntomas, dependen principalmente de la relación con el endometrio, el tamaño, la localización y el número de lesiones.

Manifestación Características
Sangrado uterino anormal Predomina el sangrado menstrual abundante o prolongado; puede ocasionar anemia ferropénica.
Dolor Dismenorrea, dolor pélvico crónico y dispareunia; dolor agudo por degeneración, torsión de un mioma pediculado o expulsión de un submucoso.
Síntomas compresivos Presión pélvica, aumento del perímetro abdominal, frecuencia urinaria, estreñimiento; en casos importantes, obstrucción urinaria e hidronefrosis.
Alteraciones reproductivas Subfertilidad o pérdida gestacional, especialmente cuando se distorsiona la cavidad uterina.
Exploración física Útero aumentado de tamaño, firme y de contorno irregular.

Los submucosos tienen especial relación con el sangrado y la alteración de la cavidad; los subserosos suelen producir síntomas por volumen. No debe atribuirse automáticamente toda hemorragia o infertilidad a los miomas: pueden coexistir otras causas. [1,4]

¿Cómo se diagnostica la miomatosis uterina?

La evaluación combina historia clínica, exploración ginecológica y estudios dirigidos.

  • Historia clínica: características del sangrado, dolor, síntomas urinarios o intestinales, repercusión funcional, antecedentes y planes reproductivos.
  • Exploración: valoración abdominal, especular y bimanual.
  • Ultrasonido pélvico: estudio inicial recomendado por la GPC. La vía transvaginal permite caracterizar las lesiones; la abdominal complementa la evaluación de úteros grandes.
  • Biometría hemática: identifica anemia; la ferritina permite valorar las reservas de hierro. Debe descartarse embarazo cuando corresponda.
  • Sonohisterografía o histeroscopia: útiles cuando se necesita estudiar la cavidad y precisar lesiones submucosas.
  • Resonancia magnética: se reserva para dudas diagnósticas, anatomía compleja o planeación de determinados procedimientos.
  • Histopatología: establece la naturaleza definitiva del tejido retirado.

El informe de imagen debe describir número, dimensiones, localización y relación con el endometrio y la serosa. Los diagnósticos diferenciales incluyen adenomiosis, pólipos endometriales y masas anexiales. [1,4]

¿Cuándo se indica biopsia endometrial?

La GPC adjunta sugiere realizarla en mayores de 35 años. Actualmente se indica según el contexto del sangrado y el riesgo endometrial: habitualmente en pacientes de 45 años o más con sangrado uterino anormal, o antes si existen factores de riesgo, sangrado persistente o fracaso terapéutico. La biopsia estudia el endometrio; no confirma el mioma ni excluye por sí sola un sarcoma miometrial. [5]

Clasificación de los miomas: anatómica y FIGO

La GPC utiliza la clasificación anatómica en submucosos, intramurales, subserosos y otras localizaciones, como cervicales o intraligamentarios.

Actualmente se recomienda complementarla con la clasificación FIGO, que orienta la selección del tratamiento:

Tipo FIGO Localización
0 Intracavitario pediculado.
1 Submucoso con menos del 50% intramural.
2 Submucoso con 50% o más intramural.
3 Completamente intramural, en contacto con el endometrio, sin componente intracavitario.
4 Intramural, sin contacto con endometrio ni serosa.
5 Subseroso con 50% o más intramural.
6 Subseroso con menos del 50% intramural.
7 Subseroso pediculado.
8 Otras localizaciones, por ejemplo cervical o parasitaria.

Los miomas que comprometen tanto la superficie endometrial como la serosa se describen con dos números, por ejemplo 2-5. [4]

¿Cuál es el tratamiento de la miomatosis uterina?

La elección debe considerar la intensidad de los síntomas, la anemia, la localización, el tamaño, la edad, las preferencias y el deseo de embarazo o de conservar el útero. El tamaño por sí solo no determina la necesidad de cirugía.

Vigilancia

Las pacientes asintomáticas pueden mantenerse en observación. La GPC propone revisiones clínicas y ultrasonográficas cada 6-12 meses, ajustadas a las características de la paciente. [1]

Tratamiento médico

Opción Utilidad y limitaciones
Hierro Corrige la deficiencia y la anemia asociadas al sangrado; forma parte de la preparación preoperatoria cuando corresponde.
AINE Alivian la dismenorrea y pueden disminuir el sangrado; no reducen el tamaño tumoral.
Ácido tranexámico Reduce el sangrado menstrual; no disminuye el volumen del mioma.
Anticonceptivos combinados o progestágenos Pueden controlar el sangrado; su efecto sobre el volumen es limitado.
Sistema intrauterino con levonorgestrel Útil para el sangrado cuando la anatomía de la cavidad permite colocarlo; la distorsión puede limitar su uso.
Agonistas de GnRH Reducen temporalmente el volumen y el sangrado; útiles como preparación para cirugía. El hipoestrogenismo limita su duración.
Antagonistas orales de GnRH Opciones actuales para controlar el sangrado, frecuentemente con terapia hormonal de acompañamiento para reducir efectos hipoestrogénicos.

La selección requiere valorar contraindicaciones, duración autorizada y disponibilidad local. El uso de ulipristal para miomas está limitado por preocupaciones de seguridad hepática. [6]

Como ejemplo de evidencia reciente respecto de la GPC, los ensayos LIBERTY demostraron respuesta del sangrado en aproximadamente 71-73% de las pacientes con relugolix combinado, frente a 15-19% con placebo a las 24 semanas. La respuesta se definió como pérdida menstrual menor de 80 mL y reducción de al menos 50% respecto al inicio; no equivale a desaparición del mioma. [7]

Tratamiento quirúrgico y procedimientos

  • Miomectomía: retira los miomas y conserva el útero. La vía histeroscópica es especialmente útil para lesiones intracavitarias; la laparoscópica o abdominal depende de la complejidad.
  • Histerectomía: tratamiento definitivo para pacientes sintomáticas que no desean conservar el útero, después de discutir alternativas y riesgos.
  • Embolización de arterias uterinas: alternativa para reducir el sangrado y los síntomas por volumen en pacientes seleccionadas.
  • Ablación por radiofrecuencia o ultrasonido focalizado: opciones disponibles en determinados centros; requieren selección individual.

La evidencia actual amplía las posibilidades de cirugía mínimamente invasiva respecto al enfoque de la GPC original. Si se busca embarazo, debe discutirse específicamente la evidencia reproductiva de cada procedimiento; conservar el útero no garantiza conservar la fertilidad. [8]

¿Cuándo referir a segundo nivel?

La GPC recomienda referencia a segundo nivel ante sangrado anormal, anemia, dolor persistente, compresión, afectación urinaria o infertilidad asociada. El sangrado con compromiso circulatorio y el dolor agudo intenso requieren valoración urgente. [1]

Pronóstico de la miomatosis uterina

El pronóstico suele ser favorable, aunque la enfermedad sintomática puede afectar considerablemente la calidad de vida.

  • La evolución del tamaño es variable; muchos miomas tienden a disminuir después de la menopausia.
  • Los medicamentos suelen controlar los síntomas mientras se utilizan; puede haber reaparición al suspenderlos.
  • Después de miomectomía pueden aparecer nuevos miomas o requerirse otra intervención.
  • La histerectomía elimina la recurrencia uterina.
  • La repercusión reproductiva depende especialmente de la distorsión de la cavidad y de otros factores de fertilidad.

En el ensayo FEMME, tanto la miomectomía como la embolización mejoraron los síntomas; a cuatro años la diferencia en calidad de vida entre ambas no fue estadísticamente significativa, y los embarazos fueron insuficientes para establecer conclusiones firmes sobre fertilidad. [9]

El crecimiento rápido aislado no diagnostica malignidad, pero una masa nueva o creciente tras la menopausia, el sangrado posmenopáusico o una imagen atípica requieren evaluación adicional. El leiomiosarcoma es una entidad maligna distinta y no debe considerarse la evolución habitual de un mioma. [4]

Qué cambió respecto a la GPC IMSS 2010

La guía mexicana de referencia es de 2010. Este resumen la complementa con literatura posterior en cuatro puntos:

  1. Biopsia endometrial: de "mayores de 35 años" a una indicación según el contexto del sangrado y el riesgo endometrial (habitualmente a partir de los 45 años). [5]
  2. Clasificación: se añade la clasificación FIGO a la anatómica, porque orienta el tratamiento. [4]
  3. Tratamiento médico: aparecen los antagonistas orales de GnRH; el ulipristal queda limitado por seguridad hepática. [6,7]
  4. Cirugía: más opciones mínimamente invasivas que las contempladas en la GPC original. [8]

Contenido educativo. No sustituye el criterio clínico ni la consulta médica.

Referencias

  1. Instituto Mexicano del Seguro Social. Diagnóstico y tratamiento de miomatosis uterina. Guía de práctica clínica de evidencias y recomendaciones. Registro IMSS-082-08. México: IMSS; 2010. https://www.imss.gob.mx/sites/all/statics/guiasclinicas/082GER.pdf
  2. The epidemiology and pathogenesis of uterine fibroids. International Journal of Gynecology & Obstetrics. 2025. https://doi.org/10.1002/ijgo.70527
  3. Uterine Fibroids. Physiological Reviews. 2025;105(4):1947-1988. https://doi.org/10.1152/physrev.00010.2024
  4. Lakabi y colaboradores. Diagnosis and classification of uterine fibroids. International Journal of Gynecology & Obstetrics. 2025;171(2):566-573. https://doi.org/10.1002/ijgo.70538
  5. American College of Obstetricians and Gynecologists. Management of Acute Abnormal Uterine Bleeding in Nonpregnant Reproductive-Aged Women. Committee Opinion. 2013. https://www.acog.org/clinical/clinical-guidance/committee-opinion/articles/2013/04/management-of-acute-abnormal-uterine-bleeding-in-nonpregnant-reproductive-aged-women
  6. Diaz I, Lumsden MA, Zeppernick M. Medical treatment of fibroids: FIGO best practice guidance. International Journal of Gynecology & Obstetrics. 2025;171:507-512. https://doi.org/10.1002/ijgo.70497
  7. Treatment of Uterine Fibroid Symptoms with Relugolix Combination Therapy. New England Journal of Medicine. 2021. https://doi.org/10.1056/NEJMoa2008283
  8. ACR Appropriateness Criteria Management of Uterine Fibroids: 2023 Update. Publicación de 2024. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38823944/
  9. Daniels J y colaboradores. Uterine artery embolisation versus myomectomy for premenopausal women with uterine fibroids wishing to avoid hysterectomy: the FEMME RCT. Health Technology Assessment. 2022;26(22):1-74. https://doi.org/10.3310/ZDEG6110

Publicado el 21 de octubre de 2026.

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